La ciudad invisible (2017) - Apunte
Todos los días, cuando miro por el ventanal de mi departamento, veo una ciudad invisible en el aire. Flota, perfectamente indetectada, por sobre las cabezas de los ocupados habitantes de la ciudad visible. Es una ciudad misteriosa, ya que además de ser invisible es multiforme. Es fluida, no estática y cuadriculada como la ciudad visible. Sus calles rara vez pasan por el mismo lugar, y su señalética está escrita en un lenguaje secreto. Poco más es lo que se puede saber sobre esta secreta urbe, salvo que parece no poseer moradas pese a estar, sin duda, habitada. La única parte visible, de hecho, lo único que me permite intuir su existencia, son sus habitantes. Aves de distintas especies, que con su vuelo incesante transitan las corrientes, aquellas avenidas móviles e intangibles. Su red de comunicación es el secreto mejor guardado de la naturaleza. Su lenguaje. Uno cree ver una o dos aves aisladas en el cielo, pero no, son muchísimas, y todas ellas están habitando la ciudad invisible, tan sutil que para nosotros es imposible de percibir. Las vemos efectuar movimientos aparentemente azarosos en el cielo, pero no reparamos en que ellas allá arriba viven según sus propias reglas, que son las reglas de la ciudad. Los humanos no podemos participar de ella, pese a nuestras máquinas voladoras y a nuestros artilugios de ingenio. Somos demasiado masivos, demasiado groseros. Las aves todos los días con su vuelo ponen ante nuestros ojos un secreto, trazan por sobre nuestras cabezas un misterio, y no lo vemos.
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